Los 14 principios de administración de Henri Fayol

Los 14 principios del ingeniero y empresario Henri Fayol han sido claves para la dirección y administración de empresas desde 1916. Te contamos quién era el conocido como “padre de la administración empresarial” y cuáles son los principios que a día de hoy siguen estan activos.

¿Quién era Henri Fayol?

Henri Fayol era un ingeniero, empresario e industrial perteneciente a la segunda mitad del siglo XIX y de principios del siglo XX. Realizó estudios y publicó tesis sobre la dirección y administración de las empresas, que emergieron tras los acontecimientos de la Revolución Francesa, la Revolución Industrial y el capitalismo liberal.

En 1916, Fayol publicó su libro Administración industrial y general. Gracias a él, Fayol es conocido como el padre de la administración empresarial hoy en día. En él, explica que una empresa debe cumplir una serie de funciones para realizar sus objetivos, de carácter técnico, comercial, financiero, contable, de seguridad y administrativo. Según Fayol, las funciones administrativas en concreto, son las que deben coordinar y sincronizar a las cinco anteriores, por lo que son la parte más importante de su libro, donde nos habla de los 14 principios de administración.

Los 14 principios de administración

A continuación, explicaremos los 14 principios de administración que aparecen en la teoría de Henri Fayol. Estos principios están pensados para la correcta administración y dirección de empresas y son herramientas útiles que han trascendido a lo largo de los años hasta asentar las bases para el desarrollo de los métodos de dirección en la actualidad.

Todos estos principios tienen en cuenta el factor humano como motor del buen funcionamiento de la empresa. Los 14 principios son los siguientes:

Principio 1. Unidad de mando

Todo empleado de la empresa debe responder, recibir órdenes e informar a un único superior. Si hay varias personas que se encargan de dirigir y ordenar a un trabajador, es cuando se produce el desorden y disminuirá la disciplina, la eficiencia, la productividad y la rentabilidad de la empresa.

Para ello, la empresa tiene que contar con un organigrama para que los trabajadores conozcan claramente las cadenas y líneas de mando de la empresa, con una cabeza al mando de la dirección y la autoridad se va transmitiendo de manera vertical.

Principio 2. Autoridad y responsabilidad

Cada directivo de la empresa, sea cual sea su nivel, tiene que tener una autoridad que esté perfectamente equilibrada con sus responsabilidades ya que, si alguien tiene una autoridad muy por encima de su responsabilidad en la organización, abusará de esa autoridad, y si tiene que responder muy por encima de la autoridad, se sentirá frustrado y no podrá realizar bien su trabajo.

Para poder entender esto, es necesario hacer una distinción entre poder y autoridad: el poder es la capacidad de hacer cosas, mientras que la autoridad es el derecho a hacerlas.

Principio 3. Unidad de dirección

Todas las actividades de la empresa que tengan una misma naturaleza y un mismo objetivo, las tiene que dirigir una misma persona y deben estar sujetas a unos mismos principios y procedimientos.

Dicho de otra manera, el departamento de producción, por ejemplo, tendrá un único superior jerárquico y estará sujeto a unos mismos procedimientos y políticas. Mientras que otro departamento diferente, como el de administración, por ejemplo, tendrá otro superior jerárquico y estará sujeto a otros procedimientos y otras políticas.

Principio 4. Estructura centralizada

Dentro de una estructura centralizada, la cabeza de la organización tendrá toda la autoridad y poder. También existe las estructuras descentralizadas donde las funciones de autoridad y poder se reparten y comparten entre los distintos mandos y secciones. Ambas opciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

  • En una centralización, los directores subalternos no tendrían ninguna autoridad para desarrollar sus funciones.
  • Por otro lado, en una descentralización hace que la dirección de la empresa no tenga autoridad ni poder para controlarla.

Sin embargo, en la práctica no existen de manera absoluta ninguna de las dos, ya que lo correcto sería encontrar un equilibrio entre la centralización y la descentralización para que la empresa pueda funcionar correctamente.

Principio 5. Subordinación del interés particular al general

En una organización, aparecerán los intereses de las personas que trabajan allí, como los intereses de la propia empresa. Lo correcto es dar prioridad a los intereses de la empresa porque, sino se hace así, la organización seguramente se colapse.

Principio 6. Disciplina

Una organización no puede sobrevivir sin disciplina. El respeto de las normas y los procedimientos de la empresa son imprescindibles. Lo mejor sería la auto-disciplina, pero si se da el caso en que no la hay, la disciplina debe ser forzada a través de órdenes, sanciones y premios.

Los responsables de imponer este respeto son los encargados y gerentes de cada sección de la empresa con su capacidad de liderazgo.

Principio 7. División del trabajo

La empresa se organizará y se dividirá entre personas y departamentos. La división supone la especialización, y ésta, la eficiencia. Esto es importante para la productividad, rentabilidad y eficacia del negocio.

Lo ideal sería que en cada puesto de trabajo estuviera la persona más capacitada y adecuada para desempeñar sus funciones, según su formación, experiencia profesional y aptitudes.

Principio 8. Orden

Cada cosa tiene que tener un lugar. Es muy importante saber dónde está todo para no tener que perder el tiempo buscando cosas. Pero no solo las cosas, también el orden en las personas.

Es importante que esté la persona adecuada en la función y el lugar adecuados. Toda la empresa tiene que estar en el sitio que le corresponde para poder aprovechar al máximo los recursos.

Principio 9. Jerarquía

En todas las empresas habrá una línea de mando que va desde la alta dirección hasta los puestos más bajos, de tal manera que todo el mundo tiene que saber claramente quién es su superior y quién es su subordinado.

Esta jerarquía no debe romperse, puesto que ofrece una buena comunicación. No obstante, a veces es necesaria una acción rápida que nos permita saltarnos esta línea de mando y ponerse en contacto directo con los jefes superiores al nuestro. Esto debe estar previsto y regulado.

Principio 10. Remuneración justa

Es importante tener una buena política de remuneración con las personas que trabajan en la empresa. Esta política de remuneración debe adecuarse a los servicios que prestan los trabajadores, a su experiencia y capacitación profesional. La remuneración tiene un importante componente económico, pero también hay una parte de la remuneración que no es económica, es decir, el respeto, promoción, formación, etc.

Si logramos gestionar bien las retribuciones a los empleados, podremos mejorar la productividad y calidad de los servicios.

Principio 11. Equidad

La equidad es la combinación de la justicia y la bondad. Su uso mejora el ambiente de trabajo, e incluso, la devoción de los empleados.

Principio 12. Estabilidad del personal

Todos los trabajadores tienen que tener el tiempo necesario para adaptarse y aprender a desempeñar bien su cometido. En el momento en que se consigue esa adaptación, hay que mantener una posición tranquila y estable para realizar sus tareas. Por eso, no se considera como una buena política el hecho de estar renovando el personal continuamente.

Principio 13. Iniciativa

La dirección o gerencia debe permitir e incluso fomentar que los trabajadores realicen una planificación propia y personal de sus tareas y su puesta en práctica. Los trabajadores deben asumir que en esta planificación se van a cometer errores. El fomento de la iniciativa individual producirá una mayor satisfacción del personal y buenas aportaciones al negocio.

Principio 14. Trabajo en equipo

Hay que fomentar el trabajo en equipo en el que los trabajadores se sientan integrados y motivados por unos objetivos comunes. Esto creará un ambiente de trabajo mucho más bueno.

Deja un comentario