Dónde invertir dinero: mejores opciones para generar ingresos con rentabilidad

A día de hoy, todo aquel que desee invertir cuenta con una amplia variedad de productos financieros para hacerlo. Pero cada uno de ellos presenta unas características muy diferentes en lo que a riesgo, plazo para conseguir rentabilidad y otros aspectos se refiere.

Si el otro día hablábamos de las mejores empresas para invertir en bolsa, en este artículo vamos a orientarte sobre cuáles son las mejores opciones para invertir dinero en estos momentos, y te asesoraremos sobre las cuestiones básicas que debes tener en cuenta antes de tomar una decisión en relación a este tema.

Mejores opciones donde invertir tu dinero

A continuación vamos a ver cuáles las mejores opciones financieras que tenemos en estos momentos para invertir nuestro dinero:

Invertir en acciones

Las acciones son títulos valores que emiten algunas empresas para conseguir financiación. Los dueños de las acciones tienen algunos derechos, por ejemplo a recibir dividendos en caso de que la empresa decida repartirlos y consiga beneficios con ello.

Pues bien, invertir en acciones supone comprar este tipo de títulos valor para después venderlos a un precio mayor, o bien recibir dividendos.

La gran ventaja de las acciones es que se venden de forma muy rápida, razón por la cual se trata de una inversión con un alto nivel de liquidez, y de rentabilidad a medio/largo plazo.

Pero el riesgo también es grande, ya que se trata de un mercado muy volátil en el que intervienen diferentes tipos de factores (no solo políticos, también sociales y económicos) que determinan el precio de las acciones. A menos que se tengan sólidos conocimientos en relación a esta materia, se recomienda contar con el asesoramiento de un profesional antes de decidir invertir en acciones.

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Bienes raíces o inmuebles

Se trata de comprar un bien inmueble para después venderlo a un precio más alto, o bien arrendarlo para conseguir unas rentas. En este caso también es importante tener conocimiento para escoger bien el inmueble a adquirir.

Pero esta es una inversión especialmente segura, rentable y con poco riesgo, ya que difícilmente los inmuebles pierden valor con el paso del tiempo, y si esto ocurre, lo recuperan posteriormente.

Fondos de inversión

En este caso la idea es poner los fondos de los inversores en común, para invertirlos en distintos activos como bonos o acciones. Esta inversión la realiza un profesional, y hay diversos fondos de inversión a los que se puede acceder según el perfil de inversor que se tenga (moderado, conservador…) y la rentabilidad que se quiera conseguir.

De un tiempo a esta parte ha surgido también la posibilidad de hacer estas inversiones a través de robo advisors, que son unos asesores robots que gestionan el patrimonio del inversor de manera automatizada, según el perfil de inversor con el que este cuente.

Depósitos a plazo fijo

Es la mejor opción para quienes desean invertir dinero de forma sencilla y segura. Se trata de que una entidad financiera ofrezca una rentabilidad a cambio de mantener una cierta cantidad de dinero durante un plazo determinado en la misma. El inversor recibirá el pago de los intereses una vez que venza ese plazo.

Pero, ¿qué ocurre si se necesita recurrir a ese dinero antes de que termine el plazo? Se puede retirar tras pagar una penalización (que no afectará al capital principal). Cabe destacar que para invertir en depósitos a plazo fijo no es necesario tener tantos conocimientos financieros como en otros tipos de inversión.

Invertir en Bonos

Los bonos consisten en títulos de deudas que ciertas empresas y otras entidades (también los gobiernos) emiten para obtener financiación. El propietario de dicho bono tiene derecho a recibir unos pagos de intereses de forma periódica, que son previamente fijados y constantes mientras se mantienen estos bonos.

Invertir en bonos significa comprar dichos títulos para conseguir una rentabilidad a través de esos intereses que se cobran periódicamente. La rentabilidad es alta, aunque no tanto como en el caso de las acciones. Tampoco es necesario tener muchos conocimientos financieros.

Respecto al riesgo de invertir en acciones, tradicionalmente este se consideraba bajo, pero las crisis económicas de los últimos años han provocado un cierto recelo en los inversores.

Invertir en oro

En este caso lo que se hace es comprar oro para después venderlo por un precio mayor, obteniendo así rentabilidad. El oro se puede adquirir de forma directa, comprando oro a través de lingotes o monedas, pero hay que tener especial cuidado a la hora de mantenerlo de forma segura. Además, dejarlo en un banco puede ser muy caro.

También se puede comprar oro de manera indirecta, a través de inversiones en fondos especializados, certificados de depósitos de oro, o acciones en compañías mineras.

Invertir en oro puede resultar especialmente rentable si se compra y se vende en el momento adecuado, pero debido a la inestabilidad de este tipo de inversión, no es la mejor opción para quienes buscan una rentabilidad a corto o incluso medio plazo.

Pero las tendencias de crecimiento de la demanda de este metal precioso, y por lo tanto el aumento de su valor, hacen que sí sea una alternativa ideal para invertir a largo plazo. Hay que añadir que no es necesario contar con muchos conocimientos para invertir en oro, y que se trata de una inversión segura, puesto que el valor del oro no se devalúa con facilidad al no estar regulado a nivel estatal (depende solo de la oferta y la demanda).

Invertir en productos de coleccionista

Consiste en comprar objetos que se pueden coleccionar, como joyas, monedas, etc., que con el paso del tiempo pueden incrementar su valor. De este modo se conseguirá rentabilidad al venderlos por un precio mayor que por el que se compró.

Invertir en arte

Lo que se hace en este caso es comprar pinturas o esculturas bien de artistas ya reputados, o de otros que tienen un futuro prometedor. Lo que ocurre en este caso es que quizás no sea fácil conseguir un comprador, por lo que puede ser una inversión a largo plazo en todo caso.

No obstante, mientras no se venden estos artículos, se puede obtener rentabilidad por ejemplo alquilándolos a una galería de arte.

Crowfunding, crowdinvesting y crowdlending

Se trata de una forma de financiación colectiva que se suele hacer a través de plataformas digitales, sin ningún intermediario financiero, para financiar un proyecto concreto. De este modo entran en contacto promotores de proyectos y posibles inversionistas que quieren conseguir una rentabilidad.

Hay distintas formas de hacer crowfunding, según el beneficio que se desee obtener. Por un lado tenemos el crowfundig propiamente dicho, en el que se espera una recompensa que se recibirá en productos o servicios.

Otra vía es el crowdinvesting, que se trata de una contraprestación a condición de recibir acciones o participaciones de la empresa. En este caso se esperan beneficios a medio e incluso a largo plazo.

El crowdlending es una contribución que se realiza a cambio de unos intereses sobre la cuantía que se presta, y que variarán en función a la cuantía prestada y el plazo en el que se devuelva. Finalmente tenemos la crowdonation, que consiste en aportaciones desinteresadas y que no esperan recompensa alguna.

Microcréditos

El microcrédito es un pequeño préstamo que se otorga a personas con pocos recursos y a las que les costaría conseguir un crédito convencional. Para invertir en microcréditos hay que dirigirse a una entidad financiera especializada para pedir información.

Se trata de una inversión que puede hacerse tanto a corto como a medio y largo plazo, según el proyecto elegido. No obstante, lo más recomendable es buscar inversiones con rendimientos a plazos distintos, para conseguir ingresos en distintos momentos y volver a invertir en función de cómo evolucione el mercado, o tan solo disfrutar de la rentabilidad obtenida.

Startups

Se llama startups a empresas con base tecnológica que irrumpen en el mercado con nuevos modelos de negocio para atender nuevas necesidades o crearlas, y que por ello no cuentan con referentes para ser valoradas.

Aquí el riesgo es evidente, ya que no hay criterios para saber si el negocio puede ir muy bien y muy mal. Pero en caso de que vaya bien, se puede conseguir una alta rentabilidad.

Franquicias

Las personas que quieren tener su propia empresa pueden invertir en una franquicia, que es el derecho que otorga una empresa que ya está presente en el mercado a abrir un negocio con su nombre de marca.

Existen todo tipo de franquicias, pudiendo ser restaurantes, hoteles, locales de cómida rápida, etc. Hay también franquicias que no consisten en tener un local, sino en usar una idea de negocio. Pues bien, la fuerza de la marca que ya opera en el mercado hace que las posibilidades de conseguir éxito a través de este negocio sean altas.

Pero hay que tener en cuenta también que al adquirir una franquicia se estará bajo la supervisión de la empresa matriz, por lo que no se pueden hacer cambios que no sean aprobados por esta. Es decir, que se trata de un negocio propio pero limitado en cierta forma.

Criptomonedas

Las criptomonedas consisten en activos digitales que se pueden transferir de manera segura y en tiempo real entre personas que están en lugares distintos. No participa ningún intermediario, ni tampoco los gobiernos ni entidades bancarias.

Las ventajas de invertir en criptomonedas son sobre todo la privacidad y seguridad del medio (que está encriptado), y que los pagos se hacen de manera inmediata. Pero también hay desventajas, como son la volatilidad de las criptomonedas, que no son tangibles ni están respaldadas por ninguna institución u organismo, y su fluctuación, ya que el precio lo establece la propia ley de la oferta y la demanda.

¿Deberías invertir tus ahorros?

Para saber si deberías invertir debes fijarte en los ahorros con los que cuentas. Por ejemplo, una vez que se tienen ahorros suficientes para cubrir tres meses de ingresos, se podría comenzar a invertir parte del dinero que se ahorra cada mes. Expertos en la materia recomiendan invertir el 30% de la capacidad de ahorro a partir de ese momento.

Obviamente hay que tener en cuenta otros factores. Si por ejemplo se está ahorrando para comprar un coche pronto, no es el mejor momento para invertir sino para seguir ahorrando.

Antes de invertir debes saber: ¿qué tipo de inversor eres?

En efecto, antes de saber en qué tipo de producto financiero deberías invertir, tienes que conocer tu propio perfil como inversor.

Así pues, según cuándo desees conseguir rentabilidad, puedes ser un inversor que quiere obtener beneficios a corto, medio o largo plazo.

El perfil del inversor también se puede clasificar en función de su aversión al riesgo, existiendo los siguientes tipos de inversores:

  • Conservadores: desean arriesgar el mínimo capital posible.
  • Moderados: asumen algo más de riesgo que los conservadores, pero suelen intentar obtener un valor de rentabilidad sostenido al riesgo asumido.
  • Agresivos: suelen ser los inversores con mayor experiencia en el sector, y que invierten hasta el 80% de su capital en renta variable, sobre todo en startups. Obviamente si estás empezando a invertir, no debes intentar actuar como un inversor agresivo.

¿Se puede invertir sin riesgo?

Lo cierto es que no, no se puede invertir sin asumir un cierto riesgo. Lo que ocurre es que, como hemos visto, hay algunos tipos de inversiones en los que el riesgo es mucho menor. Nada tiene que ver invertir en depósitos a plazo fijo o en oro con invertir en una startup, acciones o criptomonedas.

¿Puedes conseguir dinero rápido con estas formas?

Depende de si hablamos de un producto financiero configurado de tal forma que se puede conseguir rentabilidad a corto, o a medio o largo plazo. Así pues, por ejemplo, se suele obtener beneficios de forma más rápida en los microcréditos que al invertir en acciones.

 

¿Ya sabes qué tipo de inversor eres? Entonces estás más cerca de poder elegir dónde invertir el dinero en tu caso, ¡enhorabuena!